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Viajar bien nos ayuda a

9 lecciones de vida que aprendí al subir una montaña

Escalar montañas es puro crecimiento personal por eso, este artículo te llevará hasta la cima del monte que hizo crecer a Ruben Carballo, en un símil que se asemeja mucho a la consecución de cualquier reto que te puedas marcar en la vida.

Para Ruben Carballo escalar montañas va más allá del simple hecho de hacer deporte (Que no es poco). Las 9 lecciones que uno puede aprender al escalar montañas resultan imprescindibles para triunfar en cualquier ámbito de la vida.

La montaña te lleva a superar los límites que crees tener. Límites que te mantienen en el sofá compadeciéndote de tus problemas mientras otras personas disfrutan de los retos que les pone la vida.

Muchas veces hemos acompañado a personas que nunca habían pensado en escalar montañas. Quizás, contagiadas por nuestros ánimos y entusiasmo caminaban paso a paso, sumidos en su propio esfuerzo, ¡hasta la cima!

Y de mientras se llevaban a casa un aprendizaje: Los retos más costosos son los que realmente aportan cosas grandes a nuestra vida. Pero no todos los retos son iguales para todas las personas, cada uno debe buscar su medida e ir creciendo paso a paso, disfrutando del camino.

Ahora vamos a conocer a Ruben Carballo para aprender algo más sobre la grandeza de escalar montañas.

 

Para Ruben Carballo escalar montañas es pura vida

¿Tener un trabajo estable, comprar un piso y tener un hijo?

Alguien debería haber aumentado la lista de cosas que hacer antes de morir y haber añadido escalar montañas o ascender hasta la cima de una de ellas.

Si eres lector de Soy nómada es porque te apasionan los viajes sin límite, y escalar montañas es una de las experiencias más alucinantes que puedes vivir.

Además, te aseguro, que te cambiará como persona. No serás el mismo después de haber alcanzado la cima.

Aunque no es sencillo de explicar, hay muchas razones por las que crecerás de forma descomunal y que revolucionarán tu desarrollo personal.

Sin embargo, todavía hay mucha gente que piensa que escalar montañas solo está al alcance de algunos elegidos.

Frases como:

  • «Yo no estoy preparado, escalar montañas es muy duro para mí».
  • «No tengo experiencia, seguro que seré un lastre».
  • «Escalar montañas no sirve para nada, tanto andar y sufrir, para no encontrar nada allí arriba».

Excusas, miedos, inseguridades, prejuicios, emociones negativas que todo el mundo muestra como barrera de defensa frente al momento en que tienen que hacer algo nuevo por primera vez.

Porque, ¿recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste algo nuevo por primera vez?

Cuando todo el mundo que ha estado alguna vez en la cima de una montaña coincide con que es una de las mejores experiencias que ha vivido, será por algo, ¿verdad?

Descubre lo que se siente estando en la cima de una montaña, no dejes que te lo cuenten Haga clic para Tweet

Hay una frase que me hace recapacitar, y que me recuerdo cuando mis pensamientos intentan sabotear algo nuevo que quiero poner en práctica.

Y es la siguiente:

Elimina la frontera más peligrosa…. la que tú mismo has creado.

No hay límites, más los que uno se marca a sí mismo.

Piénsalo fríamente, y aplícalo a cualquier ámbito de tu vida.

Desde lo más insignificante que te ocurre diariamente, a un cambio de trabajo o a una lección de vida tan maravillosa como la de viajar para escalar montañas.

Por todo ello, no quiero darte recomendaciones, sino lecciones para la vida reales, tangibles y palpables.

Lecciones que me han enseñado a cómo superar esas creencias limitantes que te impones sin darte cuenta para que te lances a vivir una experiencia auténtica y superar retos.

El primer paso es clave para superar límites

Todo lo que voy a contarte está basado en mi propia experiencia tras varios años de practicar deportes de aventura y haber subido a alguna que otra montaña, sin llegar a grandes logros, ni cosas que te parezcan desorbitadas.

No puedo decir que sea un alpinista profesional ni que me haya puesto a escalar las montañas más altas del mundo, más bien me considero un senderista porque me siento identificado con muchos de estos signos, que describen nuestros amigos Jeni y Jorge de montañeros viajeros.

Aunque si sueño con escalar el Everest alguna vez en mi vida.

Pero aún siendo montañas menores, la satisfacción vivida y el aprendizaje que supone escalar montañas y subir por encima de los 3000, 4000 metros de altura es más que suficiente.

No se trata solo de hacer tus sueños realidad, sino de dar el primer paso e intentarlo.

En primer lugar, vamos a hacer un repaso a algunos de los estados mentales por los que puedes pasar antes, durante y después de afrontar una experiencia como ésta.

Como todo en la vida, no existen verdades absolutas, pero espero que mi interpretación de todas estas situaciones te ayude a ti a dar el paso.

Estos posibles estados son los siguientes:

  1. Miedo en general.
  2. Razones reales que te motiven a hacerlo
  3. Aprendizajes obtenidos de la experiencia.

Y ahora voy a hablarte un poco de cada uno de ellos.

Miedo y cómo superarlo

Te imaginas lo difícil y duro que puede ser escalar montañas. La posibilidad de que surjan mil imprevistos e impedimentos que no controlas te hacen pensar que no vas a alcanzar la cima de la montaña.

Variables que no has tenido en cuenta, porque ni siquiera sabías que podían pasar o que había que controlar.

Y para las que necesitas sacar lo mejor de ti mismo, si quieres salir airoso.

¿Da un poco de miedo, verdad?

Y más aún, si es la primera vez que te pones a escalar montañas, y nunca antes te habías planteado algo similar.

¿Pero acaso todo esto no es la superación?

Miedo da, quedarte quieto, sin hacer nada, durante el resto de tu vida.

No lo olvides, eso sí que asusta.

Da pavor.

A mí me entran escalofríos solo de pensar que puedo pasar mi vida conformándome sin experimentar ese abanico de emociones, que se abre ante nosotros, haciendo cosas por primera vez, cómo cuando éramos niños.

Pero entiendo tus miedos, y sé que pueden materializarse en formas muy dispares.

Si quieres conocer un poco más sobre cómo superarlos, las formas que tienen de manifestarse y cómo he aprendido a analizarlos con el paso del tiempo y a gestionarlos, te recomiendo que leas este artículo, donde hablo de ellos.

Una vez reconoces tus miedos, le plantas cara y los afrontas, llega el momento de hablar de lo realmente interesante.

Escalar montañas, te cambia por dentro, te cambia por fuera y te hace vivir más intensamente.

Cosas que aprendí al escalar montañas

Quiero acercarte algunas de las lecciones de vida que aprendí en el camino, y que fueron valiosas y totalmente extrapolables al terreno personal o profesional.

Y acabo de darme cuenta que aún no te había dicho cual era esa montaña, la que a mí me enseñó todas estas cosas.

Por lo que no tengo más remedio que presentártela ahora mismo. Es el Toubkal, de 4167 metros de altura sobre el nivel del mar, en la cordillera del Atlas, en Marruecos.

escalar montañas y alcanzar-la-cima
Monte Toubkal, en Marruecos, visto desde del valle donde comienza la ascensión.

¡Ahora vamos con las cosas que aprendí!

1. Lo insignificante que puede ser el hombre

El ser humano ha creado imperios, grandes civilizaciones y todo lo que hoy podemos presenciar. Pero nada de esto fue, es o será comparable con el poder de la naturaleza.

El ser humano es insignificante en comparación con la fuerza de la naturaleza Haga clic para Tweet

Es cierto, que estamos presenciando cierto cambio climático, que estamos destruyendo el planeta, pero la fuerza de la naturaleza es muy superior a todo lo que el hombre pueda crear y tarde o temprano nos pondrá en nuestro sitio.

Aunque como sigamos el camino que llevamos, será más pronto que tarde.

Si eres una persona que está sensibilizada con estos temas, puedes colaborar con Soy nómada en la campaña en la que están participando para la disminución del uso del plástico. Puedes leer más sobre ello en este artículo.

Volviendo a lo nuestro.

Cuando estás en la montaña, te das cuenta de todo ello. Porque allí, eres simplemente eso, algo insignificante. Escalar montañas significa igualdad, ayuda, compañerismo…

Da igual tu clase social, tu edad, raza, religión o sexo. Allí todos somos iguales, y estamos expuestos a las mismas condiciones.

Reflexión: «Si aplicas este mismo razonamiento a cualquier ámbito de tu vida, descubrirás que hay gente maravillosa que tiene mucho que aportarte, sin distinción de clase, origen o condición. Los prejuicios solo te llevarán a perder grandes oportunidades.

Aunque siendo insignificantes en comparación con la naturaleza, todos podemos aprender de todos, sin excepción».

2. No sobreestimar tus cualidades

Lo que eres capaz de conseguir en tu zona de confort, no es tan sencillo de conseguir en la montaña.

No puedes pecar de osadía, y perder el respeto a la aventura.

No te digo que haya que escalar montañas con miedo, ya hemos hablado de esto anteriormente, pero sí hay que ser cauto y ser consecuente con las decisiones que se toman.

En la montaña, una retirada a tiempo, es una victoria.

No hay que demostrar a nadie lo fuerte que eres, o lo preparado que estás. No es cuestión de echarle h____ al asunto. Esto va muy asociado con el miedo al fracaso, algo que es difícil de digerir para algunas personas.

Siempre hay que anteponer la seguridad por encima de los egos personales.

Si nunca has escalado una montaña, no empieces la primera queriendo subir al Everest.

Reflexión: «Puede que no le veas la aplicación o como extrapolarlo a la vida diaria. Pero hay veces que la euforia nos pierde y que queremos conseguir resultados de inmediato. Estamos en una sociedad en la que hemos aprendido que el éxito tiene que llegar ya, al instante, y sino, abandonamos rápidamente. Pero hay que aprender a gestionar esto, ser realista e ir consiguiendo objetivos poco a poco, con criterio y a su debido tiempo».

3. Confiar en ti mismo y en tus posibilidades.

Con el punto anterior quería ponerte los pies en el suelo, pero con éste tampoco quiero que se te corten las alas.

Estamos capacitados para dar de nosotros mismos mucho más de lo que pensamos que podemos dar. Hay algo que se llama superación personal y que lleva a los seres humanos a conseguir grandes cosas. Escalar montañas es creer en uno mismo, ayudar y dejarse ayudar por otros.

Si tú mismo no crees en ti, nadie lo hará. Tienes que ser el primero en darte valor.

Aquí te dejo 15 ejemplos de superación deportiva, unos más relacionados con retos deportivos y otros con retos montañeros.

Pero sin duda, sé que te servirán de auténtica motivación. Porque gente normal, como tú y como yo, consiguen alcanzar sueños.

Reflexión: «Al igual que cuando hablamos de grandes retos deportivos, también tenemos queremos alcanzar metas en otras cosas que nos proponemos. No permitas que nadie te diga que no puedes conseguir algo.

Y un aspecto que también toma mucha importancia. No dejes llevarte por el miedo al fracaso y por la necesidad de aprobación por parte de los demás. Si algo te mueve, lucha por ello, por complicado que parezca, porque con trabajo, constancia e ilusión, todo llega».

4. Ir a tu propio ritmo es lo adecuado

escalar montañas - lecciones para la vida
Parte de la ascensión al Toubkal disfrutando de las panorámicas.

Cuando quieres escalar montañas, lo habitual es encontrarte con mucha gente en el camino.

Algunos de ellos, se olvidan del punto 2, y su único objetivo es llegar a la cima antes que nadie.

Además, al ir en grupo, la presión del mismo, parece hacerte ver que tienes que ascender al ritmo de los demás, y no al tuyo propio.

Escalar montañas es una carrera de fondo con un trayecto de final apasionante.

No importa si llegas el primero o el último, aquí eso no afecta. El resultado y el premio que te espera será exactamente idéntico.

La recompensa no es mejor para el que llega antes, sino que es la misma para todo aquel que la consigue.

Reflexión: «Esto me sirvió para darme cuenta que en la vida real, debemos aplicar el mismo razonamiento. Hay gente que necesita menos tiempo para cumplir sus propósitos. Influyen muchos factores en cuanto a la consecución de objetivos, y cada persona tiene los suyos propios.

No es necesario compararse con los demás. Sí es cierto, que puede servir de motivación ver como otros avanzan, para no desistir en tu camino, pero nunca tiene que ser una obligación estar a su altura.

Lo importante es darse cuenta, que hay que seguir avanzando, más rápido o más lento, para llegar al objetivo que nos hemos marcado».

5. Disfrutar del camino

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Disfrutando del camino en la subida a la cima y haciendo noche en el refugio «Les Mouflons».

Muy relacionado con el punto anterior.

Lo maravilloso de escalar montañas, no se encuentra solo en la cima, sino en el propio trayecto.

Todo lo que aprendes, la paleta de emociones que se abre ante ti, la gente que te cruzas, los instantes mágicos que vives, son razones suficientes para no poner atención solo en la consecución del objetivo final; la cumbre de la montaña.

Reflexión: «No es algo que aprendiera al subir esta montaña, porque ya lo había experimentado anteriormente en otras aventuras o compitiendo en algunas carreras, pero esta vivencia terminó de corroborarlo.

Haber vivido este tipo de experiencias, me ha ayudado, para que en mi vida diaria y en mis proyectos profesionales, no me centre únicamente en el resultado final, sino que disfrute del proceso, aprenda y me enriquezca mucho más.

Más importante casi que conseguir una excelente consecución de cualquier objetivo, es asimilar todo lo que ocurre en el proceso.  Eso te hace más sabio, más rico y te aporta mayor satisfacción».

6. Capacidad de adaptación ante imprevistos

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Solucionando algún pequeño contratiempo en la misma cima del Toubkal, hay que estar preparado para cualquier imprevisto.

Al estar expuesto a todo tipo de situaciones nuevas, estás continuamente ampliando tu zona de confort.

Y que éstas situaciones cambien sin previo aviso, hacen que desarrolles una capacidad de adaptación y un menor grado de irascibilidad que cuando te mueves dentro de tu zona cómoda.

Aprendes a convivir de forma natural con situaciones que antes te generaban un estrés o una ansiedad innecesaria, pero que ahora afrontas con total normalidad.

Te pongo un ejemplo muy sencillo.


Cuando tomas una ducha en casa, en unas determinadas condiciones, que cumplen con unos estándares que tú mismo has establecido; temperatura del agua, tiempo de la ducha, ropa preparada y toalla lista para secarte, intimidad, etc. Si éstos desaparecen, te supone un gran problema. Tu estado emocional se ve alterado rápidamente y a causa de ello, se pueden generar situaciones incómodas contigo mismo y en consecuencia, con otras personas.

Si aprendes a prescindir de esas condiciones particulares que tú mismo has generado, la situación cambia drásticamente. Lo que podía ser un motivo de alteración emocional, se convierte en un hecho más que pasa totalmente aislado en tu día sin pena ni gloria.


Reflexión: «Aprendes a tomarte las cosas de otra manera. A ser más positivo y a no malgastar energía en cosas que simplemente pasan porque tienen que pasar. Aprendes a adaptarte y a sacarlas adelante de la mejor de las maneras posibles. Digamos que dejas de ser tan tiquismiquis o consentido en ciertos aspectos de la vida cotidiana».

7. Apreciar las cosas realmente importantes de la vida

Este punto lo considero esencial.

No conozco a nadie que no vuelva de escalar montañas y no piense lo mismo.

También he de decir, que esta opinión prevalece en cualquier persona que hace un gran viaje, sea de la índole que sea. Descubrir otras culturas muy diferentes a la tuya, otras formas de entender la vida u otras tradiciones, te hacen ver las cosas desde otra perspectiva.

En definitiva, abres tu mente, y te das cuenta que la vida puede ser vivida de muchas maneras.

Todo eso es lo que te hace darte cuenta de que las cosas realmente importantes no son las materiales. No son los bienes que poseemos o que podamos poseer, ni las riquezas o no que podamos acumular, sino que lo importante radica en otro lugar, en algo, que es intangible.

Nunca olvidaré aquella frase que me dijo un lugareño en un pequeño pueblo de paso a Imlil, la última aldea antes de empezar la subida al Toubkal.

escalar montañas y alcanzar-suenos
Imlil, nuestra parada antes de hacer la ascensión a la cima del Toubkal al día siguiente.

La frase decía lo siguiente:

Vosotros los occidentales tenéis el reloj, pero nosotros, tenemos el tiempo.

Y conforme terminé de escucharle no hizo falta ningún comentario por mi parte, para que con solo una mirada, y una pequeña sonrisa, entendiera que llevaba toda la razón del mundo.

Reflexión: «Es uno de las mejores lecciones de vida que he aprendido, y no tuve que pagar absolutamente nada por ella.

Aunque es difícil darnos cuenta de esto en el mundo en el que vivimos, de vez en cuando me gusta recordar sus palabras, para no olvidarme de lo verdaderamente esencial.

Porque vivimos en una sociedad consumista, que a veces se preocupa más por cosas materiales que realmente no tienen más valor que eso, que por aquellas cosas que de verdad nos aportan experiencia y aprendizaje».

No busques recuerdos materiales, sino experiencias. No llenes el cajón con regalos, sino la memoria con… Haga clic para Tweet

8.La preparación mental es la clave de todo

Ya te he hablado de la mentalidad en el apartado de razones por las que escalar montañas al menos una vez en tu vida.

Pero hacía referencia a como se va forjando en ti esa mentalidad ganadora, que te ayudará en situaciones venideras de cualquier índole, para afrontarlas con mayor perspectiva y con más ilusión.

En este caso, aprendí que la fuerza física o la preparación pasa a un segundo plano cuando tu cabeza está preparada.

He visto a personas que a priori parecían mas débiles, por su aspecto, por sus condiciones, pero a las cuales, las movía una gran motivación,  y no había quien pudiera con ellas. Simplemente, no tenían límite.

Y he visto a personas, genéticamente incombustibles, imparables, y que se han venido abajo por no tener la mente alineada y centrada en lo que estaba ocurriendo o en lo que tenían entre manos.

Hay que convencerse a uno mismo, ya desde antes de partir, que el objetivo es alcanzable. Hay que ser optimista, realista y mantener los pies en el suelo, pero con la ilusión necesaria para llegar siempre un poco más lejos.

Como puedes apreciar, es el punto donde confluyen algunos de los aprendizajes anteriores.

Reflexión: «Esto es la vida misma. Todo depende de la actitud con la que afrontemos los problemas. He visto a personas con graves problemas transmitir unas ganas de vivir inmensas y a gente con problemas superficiales asqueados y negativos ante todo lo que les viene».

Hay una frase, de un poeta italiano, Virgilio; muy cortita pero que me parece muy contundente:

Pueden, porque creen que pueden.

Y este poeta no decía, creen porque saben que pueden, que no sería lo mismo. Simplemente lo creen, y con eso es suficiente.

9. Las vivencias en grupo magnifican la experiencia en todos los aspectos

escalar montañas - cima del toubkal
escalar montañas es lo que tiene, compartiendo la cima del Toubkal, en Marruecos con un grupo de coreanos.

Hay un proverbio chino, que me gusta aplicar a todos los ámbitos de la vida.

Y es que si te paras a analizarlo, te das cuenta de que es una verdad como un templo.

El proverbio dice así:

Camina solo y llegarás más rápido, camina acompañado y llegarás más lejos.

Aquella ascensión la hice rodeado de gente conocida, amigos, algunos más experimentados y otros menos. También conocimos a gente por el camino, que hicieron la experiencia aún más enriquecedora si cabe.

Pero está claro que una de las mayores lecciones que aprendes es esa misma.

Todas las personas tienen algo que aportarte, y son las que enriquecen todos los instantes de tu aventura.

No tienes más que pasar por alguno de los testimonios que Carlos, Ainara o Joseba recogen en la web sobre alguno de sus viajes, para que se te ponga el vello de punta escuchando lo que cuentan cada una de las personas.

Esa es la magia de este tipo de viajes, y es algo que aprendes desde la primera vez que lo vives.

Pero tiene un problema.

Tengo que ser franco contigo.

¿Quieres saber cuál es?

Que una vez lo pruebas, no puedes parar.

Y conforme terminas, ya estás pensando en el siguiente. 😉

Reflexión: «Tuve la suerte de empezar a moverme en el mundo de los viajes de aventura y de combinarlos con la práctica deportiva, a través de la universidad en la que estudiaba. Ofrecía diferentes actividades en el medio natural para los estudiantes a precios ridículos, puesto que parte de las actividades las subvencionaba el servicio de deportes de la misma universidad.

Fue un punto de inflexión en mi vida, porque empecé a descubrir un estilo de vida que resonaba dentro de mí, pero que nunca había tenido la oportunidad de explotar. Y lo que es más importante, empecé a descubrirme a mí mismo, a saber cómo quería que fuese mi vida, y lo que quería que ocupara el mayor tiempo posible dentro de la misma.

De ese tipo de experiencias nació mi pasión por el deporte y la aventura, y sobre todo, nacieron grandes amistades con personas con las que comparto un estilo de vida y una filosofía. Personas con las que se crea un vínculo, como no he creado con otros conocidos en muchísimos años».

Conclusión

Subir una montaña, es ascender una gran pendiente.

Escalar montañas supone ir cuesta arriba durante muchísimas horas y en la vida, a veces, puedes encontrarte la misma situación.

No queda más remedio, que subir, subir y seguir subiendo, pero no te olvides, por difícil que resulte, poner en juego estas lecciones para la vida:

  1. Aprende de todo aquel que te encuentres en el camino sin ningún prejuicio.
  2. No te confíes y creas que está todo hecho a la más mínima.
  3. No dejes que nadie te diga que no puedes conseguirlo.
  4. Marca tu propio ritmo, sé persistente y no decaigas.
  5. Disfruta del camino, por duro y difícil que parezca, siempre traerá lecciones positivas.
  6. Adelántate a las nuevas circunstancias y adáptate antes de que te superen.
  7. Quédate con las cosas realmente importantes y no con las materiales.
  8. Desarrolla y entrena tu mentalidad para afrontar cualquier situación con una buena actitud.
  9. Rodéate de gente que te dé alas y aprovecha la fuerza del grupo.

Cuando menos te lo esperes, la cuesta empezará a suavizar y los resultados acabarán llegando.

Como dice la canción de U2 «Nobody said it was easy», porque nadie dijo que fuera fácil, ni tampoco tiene por qué serlo.

Ahora te toca a ti

Espero que leyendo el artículo hayas terminado de decidirte por una de las mejores experiencias que podrás vivir en tu vida.

¿Estás preparado para subir tu primera montaña?

¿Hay alguna cuestión que todavía te hace dudar?

Y si tienes la suerte de no ser un novato en esto de escalar montañas, espero que te hayas sentido muy identificado con todo lo que cuento.

¿Qué otro aprendizaje has obtenido de tu experiencia?

¿Hay alguna razón más que destacarías para animar a otras personas a dar el paso?

Te espero en los comentarios. Escribe lo que piensas porque así, ayudarás a toda la gente que vaya a leer este artículo y motivarás a esas personas que todavía siguen indecisas, pero con unas ganas enormes de probar y empezar a escalar montañas.

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1

Recién estoy descubriendo tu Blog… Me cautivó el artículo de «9 lecciones de vida….» Llevo años también en esto de las montañas y la manera en como lo describes me encantó. Me gusta tu blog, gracias por compartirlo.

2
CARLOS ALBERTO LEALSALVATORI

SABES ME IDENTIFIQUE MUCHO EN TU TESTIMONIO Y ENTIENDDO Y COMPARTO EL AMOR QUE SIENTES POR LA MONTAÑAS (IGUAL QUE TU ESTOY MUY ENAMORADO DE ELLAS), MI PRIMERA EXPERIENCIA FUE UNA MONTAÑA LLAMADA EL NEVADO DE TOLUCA APROX 4 200 METROS, DESPUES SUBI EL PICO DE ORIZABA UNA MONTAÑA DIFICIL Y CON MUCHA ATENCION A TUS SENTIDOS, (QUE DECIAN QUE NO PODRIA SUBIRLA SINANTES HABER HECHO MAS MONTAÑAS) Y AL FINAL DE CUENTAS MI ESPIRITU LUCHADOR Y GUERRERO LOGRO ESA CUMBRE UNO DE LOS MEJORES RECUERDOS. LAMONTAÑA SACA LO MEJOR DE UNO. SEGUIRE ESCALANDO Y ADMIRANDO NUESTRO HERMOSO PLANETA SALUDOS AMIGOS MONTAÑISTAS.

3
Rubén Carballo

Hola Carlos Alberto,

sin duda todo un ejemplo de que cuando hacemos las cosas porque realmente nos llenan, todo es posible.

No podemos olvidarnos del respeto a la montaña, para aquellos que no tienen experiencia en ella, lo tengan muy en cuenta. Manteniendo siempre el respeto que merecen, podemos disfrutar de ellas y conseguir retos (que como tú dices, a priori, parecen imposibles).

Me alegro mucho de que haya personas que se sientan identificadas con este relato amigo.

Un fuerte abrazo…

P.D. he oido hablar del pico Orizaba y efectivamente, no es algo sencillo 😉

4

¡Muy grande Rubén! Qué alegría verte por aquí «dando guerra» y movilizando a la gente. Ya nos conoces un poco y este post nos ha resonado mucho. Mientras leía el artículo me daba la sensación que lo había escrito yo. Así que suscribo cada palabra y coma. Lo hemos disfrutado. ¡Un abrazo fuerte!

5

Gracias chicos por pasar a leer el artículo.

Me alegro muchísimo de que alguien como vosotros con tanto bagaje en las montañas se sienta identificado.

Esperemos que mucha gente pueda llegar a comprobar todo esto al menos una vez en la vida porque es maravillo…

Un abrazo

6

Muchas gracias Joseba, Carlos y Ainara, por tener el gran privilegio de escribir en vuestro blog un artículo sobre algo que tanto me gusta; las montañas.

Un placer haber trabajado con vosotros, y haber aprendido un poquito más sobre este mundo digital.

Un fuerte abrazo, y por suerte, esto solo es el comienzo de muchas colaboraciones.

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