9 lecciones de vida que aprendí al subir una montaña

Lecciones de vida

Escalar montañas es puro crecimiento personal por eso, este artículo te llevará hasta la cima del monte que hizo crecer a Ruben Carballo, en un símil que se asemeja mucho a la consecución de cualquier reto que te puedas marcar en la vida.

Para Ruben Carballo escalar montañas va más allá del simple hecho de hacer deporte (Que no es poco). Las 9 lecciones que uno puede aprender al escalar montañas resultan imprescindibles para triunfar en cualquier ámbito de la vida.

La montaña te lleva a superar los límites que crees tener. Límites que te mantienen en el sofá compadeciéndote de tus problemas mientras otras personas disfrutan de los retos que les pone la vida.

Muchas veces hemos acompañado a personas que nunca habían pensado en escalar montañas. Quizás, contagiadas por nuestros ánimos y entusiasmo caminaban paso a paso, sumidos en su propio esfuerzo, ¡hasta la cima!

Y de mientras se llevaban a casa un aprendizaje: Los retos más costosos son los que realmente aportan cosas grandes a nuestra vida. Pero no todos los retos son iguales para todas las personas, cada uno debe buscar su medida e ir creciendo paso a paso, disfrutando del camino.

Ahora vamos a conocer a Ruben Carballo para aprender algo más sobre la grandeza de escalar montañas.

 

Para Ruben Carballo escalar montañas es pura vida

¿Tener un trabajo estable, comprar un piso y tener un hijo?

Alguien debería haber aumentado la lista de cosas que hacer antes de morir y haber añadido escalar montañas o ascender hasta la cima de una de ellas.

Si eres lector de Soy nómada es porque te apasionan los viajes sin límite, y escalar montañas es una de las experiencias más alucinantes que puedes vivir.

Además, te aseguro, que te cambiará como persona. No serás el mismo después de haber alcanzado la cima.

Aunque no es sencillo de explicar, hay muchas razones por las que crecerás de forma descomunal y que revolucionarán tu desarrollo personal.

Sin embargo, todavía hay mucha gente que piensa que escalar montañas solo está al alcance de algunos elegidos.

Frases como:

  • «Yo no estoy preparado, escalar montañas es muy duro para mí».
  • «No tengo experiencia, seguro que seré un lastre».
  • «Escalar montañas no sirve para nada, tanto andar y sufrir, para no encontrar nada allí arriba».

Excusas, miedos, inseguridades, prejuicios, emociones negativas que todo el mundo muestra como barrera de defensa frente al momento en que tienen que hacer algo nuevo por primera vez.

Porque, ¿recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste algo nuevo por primera vez?

Cuando todo el mundo que ha estado alguna vez en la cima de una montaña coincide con que es una de las mejores experiencias que ha vivido, será por algo, ¿verdad?

Descubre lo que se siente estando en la cima de una montaña, no dejes que te lo cuenten Haga clic para Tweet

Hay una frase que me hace recapacitar, y que me recuerdo cuando mis pensamientos intentan sabotear algo nuevo que quiero poner en práctica.

Y es la siguiente:

Elimina la frontera más peligrosa…. la que tú mismo has creado.

No hay límites, más los que uno se marca a sí mismo.

Piénsalo fríamente, y aplícalo a cualquier ámbito de tu vida.

Desde lo más insignificante que te ocurre diariamente, a un cambio de trabajo o a una lección de vida tan maravillosa como la de viajar para escalar montañas.

Por todo ello, no quiero darte recomendaciones, sino lecciones para la vida reales, tangibles y palpables.

Lecciones que me han enseñado a cómo superar esas creencias limitantes que te impones sin darte cuenta para que te lances a vivir una experiencia auténtica y superar retos.

El primer paso es clave para superar límites

Todo lo que voy a contarte está basado en mi propia experiencia tras varios años de practicar deportes de aventura y haber subido a alguna que otra montaña, sin llegar a grandes logros, ni cosas que te parezcan desorbitadas.

No puedo decir que sea un alpinista profesional ni que me haya puesto a escalar las montañas más altas del mundo, más bien me considero un senderista porque me siento identificado con muchos de estos signos, que describen nuestros amigos Jeni y Jorge de montañeros viajeros.

Aunque si sueño con escalar el Everest alguna vez en mi vida.

Pero aún siendo montañas menores, la satisfacción vivida y el aprendizaje que supone escalar montañas y subir por encima de los 3000, 4000 metros de altura es más que suficiente.

No se trata solo de hacer tus sueños realidad, sino de dar el primer paso e intentarlo.

En primer lugar, vamos a hacer un repaso a algunos de los estados mentales por los que puedes pasar antes, durante y después de afrontar una experiencia como ésta.

Como todo en la vida, no existen verdades absolutas, pero espero que mi interpretación de todas estas situaciones te ayude a ti a dar el paso.

Estos posibles estados son los siguientes:

  1. Miedo en general.
  2. Razones reales que te motiven a hacerlo
  3. Aprendizajes obtenidos de la experiencia.

Y ahora voy a hablarte un poco de cada uno de ellos.

Miedo y cómo superarlo

Te imaginas lo difícil y duro que puede ser escalar montañas. La posibilidad de que surjan mil imprevistos e impedimentos que no controlas te hacen pensar que no vas a alcanzar la cima de la montaña.

Variables que no has tenido en cuenta, porque ni siquiera sabías que podían pasar o que había que controlar.

Y para las que necesitas sacar lo mejor de ti mismo, si quieres salir airoso.

¿Da un poco de miedo, verdad?

Y más aún, si es la primera vez que te pones a escalar montañas, y nunca antes te habías planteado algo similar.

¿Pero acaso todo esto no es la superación?

Miedo da, quedarte quieto, sin hacer nada, durante el resto de tu vida.

No lo olvides, eso sí que asusta.

Da pavor.

A mí me entran escalofríos solo de pensar que puedo pasar mi vida conformándome sin experimentar ese abanico de emociones, que se abre ante nosotros, haciendo cosas por primera vez, cómo cuando éramos niños.

Pero entiendo tus miedos, y sé que pueden materializarse en formas muy dispares.

Si quieres conocer un poco más sobre cómo superarlos, las formas que tienen de manifestarse y cómo he aprendido a analizarlos con el paso del tiempo y a gestionarlos, te recomiendo que leas este artículo, donde hablo de ellos.

Una vez reconoces tus miedos, le plantas cara y los afrontas, llega el momento de hablar de lo realmente interesante.

Escalar montañas, te cambia por dentro, te cambia por fuera y te hace vivir más intensamente.

Cosas que aprendí al escalar montañas

Quiero acercarte algunas de las lecciones de vida que aprendí en el camino, y que fueron valiosas y totalmente extrapolables al terreno personal o profesional.

Y acabo de darme cuenta que aún no te había dicho cual era esa montaña, la que a mí me enseñó todas estas cosas.

Por lo que no tengo más remedio que presentártela ahora mismo. Es el Toubkal, de 4167 metros de altura sobre el nivel del mar, en la cordillera del Atlas, en Marruecos.

escalar montañas y alcanzar-la-cima
Monte Toubkal, en Marruecos, visto desde del valle donde comienza la ascensión.

¡Ahora vamos con las cosas que aprendí!

1. Lo insignificante que puede ser el hombre

El ser humano ha creado imperios, grandes civilizaciones y todo lo que hoy podemos presenciar. Pero nada de esto fue, es o será comparable con el poder de la naturaleza.

El ser humano es insignificante en comparación con la fuerza de la naturaleza Haga clic para Tweet

Es cierto, que estamos presenciando cierto cambio climático, que estamos destruyendo el planeta, pero la fuerza de la naturaleza es muy superior a todo lo que el hombre pueda crear y tarde o temprano nos pondrá en nuestro sitio.

Aunque como sigamos el camino que llevamos, será más pronto que tarde.

Si eres una persona que está sensibilizada con estos temas, puedes colaborar con Soy nómada en la campaña en la que están participando para la disminución del uso del plástico. Puedes leer más sobre ello en este artículo.

Volviendo a lo nuestro.

Cuando estás en la montaña, te das cuenta de todo ello. Porque allí, eres simplemente eso, algo insignificante. Escalar montañas significa igualdad, ayuda, compañerismo…

Da igual tu clase social, tu edad, raza, religión o sexo. Allí todos somos iguales, y estamos expuestos a las mismas condiciones.

Reflexión: «Si aplicas este mismo razonamiento a cualquier ámbito de tu vida, descubrirás que hay gente maravillosa que tiene mucho que aportarte, sin distinción de clase, origen o condición. Los prejuicios solo te llevarán a perder grandes oportunidades.

Aunque siendo insignificantes en comparación con la naturaleza, todos podemos aprender de todos, sin excepción».

2. No sobreestimar tus cualidades

Lo que eres capaz de conseguir en tu zona de confort, no es tan sencillo de conseguir en la montaña.

No puedes pecar de osadía, y perder el respeto a la aventura.

No te digo que haya que escalar montañas con miedo, ya hemos hablado de esto anteriormente, pero sí hay que ser cauto y ser consecuente con las decisiones que se toman.

En la montaña, una retirada a tiempo, es una victoria.

No hay que demostrar a nadie lo fuerte que eres, o lo preparado que estás. No es cuestión de echarle h____ al asunto. Esto va muy asociado con el miedo al fracaso, algo que es difícil de digerir para algunas personas.

Siempre hay que anteponer la seguridad por encima de los egos personales.

Si nunca has escalado una montaña, no empieces la primera queriendo subir al Everest.

Reflexión: «Puede que no le veas la aplicación o como extrapolarlo a la vida diaria. Pero hay veces que la euforia nos pierde y que queremos conseguir resultados de inmediato. Estamos en una sociedad en la que hemos aprendido que el éxito tiene que llegar ya, al instante, y sino, abandonamos rápidamente. Pero hay que aprender a gestionar esto, ser realista e ir consiguiendo objetivos poco a poco, con criterio y a su debido tiempo».

3. Confiar en ti mismo y en tus posibilidades.

Con el punto anterior quería ponerte los pies en el suelo, pero con éste tampoco quiero que se te corten las alas.

Estamos capacitados para dar de nosotros mismos mucho más de lo que pensamos que podemos dar. Hay algo que se llama superación personal y que lleva a los seres humanos a conseguir grandes cosas. Escalar montañas es creer en uno mismo, ayudar y dejarse ayudar por otros.

Si tú mismo no crees en ti, nadie lo hará. Tienes que ser el primero en darte valor.

Aquí te dejo 15 ejemplos de superación deportiva, unos más relacionados con retos deportivos y otros con retos montañeros.

Pero sin duda, sé que te servirán de auténtica motivación. Porque gente normal, como tú y como yo, consiguen alcanzar sueños.

Reflexión: «Al igual que cuando hablamos de grandes retos deportivos, también tenemos queremos alcanzar metas en otras cosas que nos proponemos. No permitas que nadie te diga que no puedes conseguir algo.

Y un aspecto que también toma mucha importancia. No dejes llevarte por el miedo al fracaso y por la necesidad de aprobación por parte de los demás. Si algo te mueve, lucha por ello, por complicado que parezca, porque con trabajo, constancia e ilusión, todo llega».

4. Ir a tu propio ritmo es lo adecuado

escalar montañas - lecciones para la vida
Parte de la ascensión al Toubkal disfrutando de las panorámicas.

Cuando quieres escalar montañas, lo habitual es encontrarte con mucha gente en el camino.

Algunos de ellos, se olvidan del punto 2, y su único objetivo es llegar a la cima antes que nadie.

Además, al ir en grupo, la presión del mismo, parece hacerte ver que tienes que ascender al ritmo de los demás, y no al tuyo propio.

Escalar montañas es una carrera de fondo con un trayecto de final apasionante.

No importa si llegas el primero o el último, aquí eso no afecta. El resultado y el premio que te espera será exactamente idéntico.

La recompensa no es mejor para el que llega antes, sino que es la misma para todo aquel que la consigue.

Reflexión: «Esto me sirvió para darme cuenta que en la vida real, debemos aplicar el mismo razonamiento. Hay gente que necesita menos tiempo para cumplir sus propósitos. Influyen muchos factores en cuanto a la consecución de objetivos, y cada persona tiene los suyos propios.

No es necesario compararse con los demás. Sí es cierto, que puede servir de motivación ver como otros avanzan, para no desistir en tu camino, pero nunca tiene que ser una obligación estar a su altura.

Lo importante es darse cuenta, que hay que seguir avanzando, más rápido o más lento, para llegar al objetivo que nos hemos marcado».

5. Disfrutar del camino

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Disfrutando del camino en la subida a la cima y haciendo noche en el refugio «Les Mouflons».

Muy relacionado con el punto anterior.

Lo maravilloso de escalar montañas, no se encuentra solo en la cima, sino en el propio trayecto.

Todo lo que aprendes, la paleta de emociones que se abre ante ti, la gente que te cruzas, los instantes mágicos que vives, son razones suficientes para no poner atención solo en la consecución del objetivo final; la cumbre de la montaña.

Reflexión: «No es algo que aprendiera al subir esta montaña, porque ya lo había experimentado anteriormente en otras aventuras o compitiendo en algunas carreras, pero esta vivencia terminó de corroborarlo.

Haber vivido este tipo de experiencias, me ha ayudado, para que en mi vida diaria y en mis proyectos profesionales, no me centre únicamente en el resultado final, sino que disfrute del proceso, aprenda y me enriquezca mucho más.

Más importante casi que conseguir una excelente consecución de cualquier objetivo, es asimilar todo lo que ocurre en el proceso.  Eso te hace más sabio, más rico y te aporta mayor satisfacción».

6. Capacidad de adaptación ante imprevistos

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Solucionando algún pequeño contratiempo en la misma cima del Toubkal, hay que estar preparado para cualquier imprevisto.

Al estar expuesto a todo tipo de situaciones nuevas, estás continuamente ampliando tu zona de confort.

Y que éstas situaciones cambien sin previo aviso, hacen que desarrolles una capacidad de adaptación y un menor grado de irascibilidad que cuando te mueves dentro de tu zona cómoda.

Aprendes a convivir de forma natural con situaciones que antes te generaban un estrés o una ansiedad innecesaria, pero que ahora afrontas con total normalidad.

Te pongo un ejemplo muy sencillo.


Cuando tomas una ducha en casa, en unas determinadas condiciones, que cumplen con unos estándares que tú mismo has establecido; temperatura del agua, tiempo de la ducha, ropa preparada y toalla lista para secarte, intimidad, etc. Si éstos desaparecen, te supone un gran problema. Tu estado emocional se ve alterado rápidamente y a causa de ello, se pueden generar situaciones incómodas contigo mismo y en consecuencia, con otras personas.

Si aprendes a prescindir de esas condiciones particulares que tú mismo has generado, la situación cambia drásticamente. Lo que podía ser un motivo de alteración emocional, se convierte en un hecho más que pasa totalmente aislado en tu día sin pena ni gloria.


Reflexión: «Aprendes a tomarte las cosas de otra manera. A ser más positivo y a no malgastar energía en cosas que simplemente pasan porque tienen que pasar. Aprendes a adaptarte y a sacarlas adelante de la mejor de las maneras posibles. Digamos que dejas de ser tan tiquismiquis o consentido en ciertos aspectos de la vida cotidiana».

7. Apreciar las cosas realmente importantes de la vida

Este punto lo considero esencial.

No conozco a nadie que no vuelva de escalar montañas y no piense lo mismo.

También he de decir, que esta opinión prevalece en cualquier persona que hace un gran viaje, sea de la índole que sea. Descubrir otras culturas muy diferentes a la tuya, otras formas de entender la vida u otras tradiciones, te hacen ver las cosas desde otra perspectiva.

En definitiva, abres tu mente, y te das cuenta que la vida puede ser vivida de muchas maneras.

Todo eso es lo que te hace darte cuenta de que las cosas realmente importantes no son las materiales. No son los bienes que poseemos o que podamos poseer, ni las riquezas o no que podamos acumular, sino que lo importante radica en otro lugar, en algo, que es intangible.

Nunca olvidaré aquella frase que me dijo un lugareño en un pequeño pueblo de paso a Imlil, la última aldea antes de empezar la subida al Toubkal.

escalar montañas y alcanzar-suenos
Imlil, nuestra parada antes de hacer la ascensión a la cima del Toubkal al día siguiente.

La frase decía lo siguiente:

Vosotros los occidentales tenéis el reloj, pero nosotros, tenemos el tiempo.

Y conforme terminé de escucharle no hizo falta ningún comentario por mi parte, para que con solo una mirada, y una pequeña sonrisa, entendiera que llevaba toda la razón del mundo.

Reflexión: «Es uno de las mejores lecciones de vida que he aprendido, y no tuve que pagar absolutamente nada por ella.

Aunque es difícil darnos cuenta de esto en el mundo en el que vivimos, de vez en cuando me gusta recordar sus palabras, para no olvidarme de lo verdaderamente esencial.

Porque vivimos en una sociedad consumista, que a veces se preocupa más por cosas materiales que realmente no tienen más valor que eso, que por aquellas cosas que de verdad nos aportan experiencia y aprendizaje».

No busques recuerdos materiales, sino experiencias. No llenes el cajón con regalos, sino la memoria con… Haga clic para Tweet

8.La preparación mental es la clave de todo

Ya te he hablado de la mentalidad en el apartado de razones por las que escalar montañas al menos una vez en tu vida.

Pero hacía referencia a como se va forjando en ti esa mentalidad ganadora, que te ayudará en situaciones venideras de cualquier índole, para afrontarlas con mayor perspectiva y con más ilusión.

En este caso, aprendí que la fuerza física o la preparación pasa a un segundo plano cuando tu cabeza está preparada.

He visto a personas que a priori parecían mas débiles, por su aspecto, por sus condiciones, pero a las cuales, las movía una gran motivación,  y no había quien pudiera con ellas. Simplemente, no tenían límite.

Y he visto a personas, genéticamente incombustibles, imparables, y que se han venido abajo por no tener la mente alineada y centrada en lo que estaba ocurriendo o en lo que tenían entre manos.

Hay que convencerse a uno mismo, ya desde antes de partir, que el objetivo es alcanzable. Hay que ser optimista, realista y mantener los pies en el suelo, pero con la ilusión necesaria para llegar siempre un poco más lejos.

Como puedes apreciar, es el punto donde confluyen algunos de los aprendizajes anteriores.

Reflexión: «Esto es la vida misma. Todo depende de la actitud con la que afrontemos los problemas. He visto a personas con graves problemas transmitir unas ganas de vivir inmensas y a gente con problemas superficiales asqueados y negativos ante todo lo que les viene».

Hay una frase, de un poeta italiano, Virgilio; muy cortita pero que me parece muy contundente:

Pueden, porque creen que pueden.

Y este poeta no decía, creen porque saben que pueden, que no sería lo mismo. Simplemente lo creen, y con eso es suficiente.

9. Las vivencias en grupo magnifican la experiencia en todos los aspectos

escalar montañas - cima del toubkal
escalar montañas es lo que tiene, compartiendo la cima del Toubkal, en Marruecos con un grupo de coreanos.

Hay un proverbio chino, que me gusta aplicar a todos los ámbitos de la vida.

Y es que si te paras a analizarlo, te das cuenta de que es una verdad como un templo.

El proverbio dice así:

Camina solo y llegarás más rápido, camina acompañado y llegarás más lejos.

Aquella ascensión la hice rodeado de gente conocida, amigos, algunos más experimentados y otros menos. También conocimos a gente por el camino, que hicieron la experiencia aún más enriquecedora si cabe.

Pero está claro que una de las mayores lecciones que aprendes es esa misma.

Todas las personas tienen algo que aportarte, y son las que enriquecen todos los instantes de tu aventura.

No tienes más que pasar por alguno de los testimonios que Carlos, Ainara o Joseba recogen en la web sobre alguno de sus viajes, para que se te ponga el vello de punta escuchando lo que cuentan cada una de las personas.

Esa es la magia de este tipo de viajes, y es algo que aprendes desde la primera vez que lo vives.

Pero tiene un problema.

Tengo que ser franco contigo.

¿Quieres saber cuál es?

Que una vez lo pruebas, no puedes parar.

Y conforme terminas, ya estás pensando en el siguiente. 😉

Reflexión: «Tuve la suerte de empezar a moverme en el mundo de los viajes de aventura y de combinarlos con la práctica deportiva, a través de la universidad en la que estudiaba. Ofrecía diferentes actividades en el medio natural para los estudiantes a precios ridículos, puesto que parte de las actividades las subvencionaba el servicio de deportes de la misma universidad.

Fue un punto de inflexión en mi vida, porque empecé a descubrir un estilo de vida que resonaba dentro de mí, pero que nunca había tenido la oportunidad de explotar. Y lo que es más importante, empecé a descubrirme a mí mismo, a saber cómo quería que fuese mi vida, y lo que quería que ocupara el mayor tiempo posible dentro de la misma.

De ese tipo de experiencias nació mi pasión por el deporte y la aventura, y sobre todo, nacieron grandes amistades con personas con las que comparto un estilo de vida y una filosofía. Personas con las que se crea un vínculo, como no he creado con otros conocidos en muchísimos años».

Conclusión

Subir una montaña, es ascender una gran pendiente.

Escalar montañas supone ir cuesta arriba durante muchísimas horas y en la vida, a veces, puedes encontrarte la misma situación.

No queda más remedio, que subir, subir y seguir subiendo, pero no te olvides, por difícil que resulte, poner en juego estas lecciones para la vida:

  1. Aprende de todo aquel que te encuentres en el camino sin ningún prejuicio.
  2. No te confíes y creas que está todo hecho a la más mínima.
  3. No dejes que nadie te diga que no puedes conseguirlo.
  4. Marca tu propio ritmo, sé persistente y no decaigas.
  5. Disfruta del camino, por duro y difícil que parezca, siempre traerá lecciones positivas.
  6. Adelántate a las nuevas circunstancias y adáptate antes de que te superen.
  7. Quédate con las cosas realmente importantes y no con las materiales.
  8. Desarrolla y entrena tu mentalidad para afrontar cualquier situación con una buena actitud.
  9. Rodéate de gente que te dé alas y aprovecha la fuerza del grupo.

Cuando menos te lo esperes, la cuesta empezará a suavizar y los resultados acabarán llegando.

Como dice la canción de U2 «Nobody said it was easy», porque nadie dijo que fuera fácil, ni tampoco tiene por qué serlo.

Ahora te toca a ti

Espero que leyendo el artículo hayas terminado de decidirte por una de las mejores experiencias que podrás vivir en tu vida.

¿Estás preparado para subir tu primera montaña?

¿Hay alguna cuestión que todavía te hace dudar?

Y si tienes la suerte de no ser un novato en esto de escalar montañas, espero que te hayas sentido muy identificado con todo lo que cuento.

¿Qué otro aprendizaje has obtenido de tu experiencia?

¿Hay alguna razón más que destacarías para animar a otras personas a dar el paso?

Te espero en los comentarios. Escribe lo que piensas porque así, ayudarás a toda la gente que vaya a leer este artículo y motivarás a esas personas que todavía siguen indecisas, pero con unas ganas enormes de probar y empezar a escalar montañas.

70 + 1 signos clarísimos de que eres un auténtico senderista

Te crees alpinista pero puede que seas un auténtico senderista 🙂

Es un placer presentaros a nuestros amigos Jeni y Jorge de Montañeros Viajeros que nos traen un artículo inspirado en una serie de posts habituales en la blogosfera anglosajona pero que aquí aún brillan por su ausencia…

Conocí a esta increíble pareja en 2015, en Madrid, pero hasta Mayo de 2018 no pudimos compartir un viaje juntos. Era un momento especial porque ellos venían subiendo de Bolivia hacia el norte y yo viajaba con mi grupo a Perú.

Llevaban 16 meses viajando por el mundo y la mejor excusa que encontramos para estar juntos fue recorrer el bellísimo treking de Salkantay Juntos.

Aquí descubrí el valor de aprovechar la vida. En sus caras se veía la felicidad en su estado máximo.

¿Será que el alma de esta pareja es de auténtico senderista?

Aquí va su aportación para el mundillo senderista hispanohablante.

Sabes que eres un auténtico senderista si…

  1. Tus amigos no te entienden. Pero a ti te da igual.
  2. Si te das cuenta que cuanto más te duelen los pies más grande es tu sonrisa.
  3. Si has pensado en tatuarte una línea roja y blanca (GR) en el brazo.
  4. Si cuando miras un mapa en Google Maps siempre se te va la vista a las zonas pintadas de verde, esquivas las zonas grises y, no sabes cómo, acabas mirando un parque natural que no conocías, por ejemplo,  en Italia.
  5. Si mides todo en tu vida en litros y gramos.
  6. Si no compras una barrita en la tienda porque no tiene suficientes calorías.
  7. Si te parece una buena idea despertarte un sábado a las 5 de la mañana para poder comenzar temprano una caminata.
  8. Si beber agua de un arroyo te parece normal.
  9. Si tienes ampollas encima de las ampollas (e incluso les pones nombre).
  10. Si sabes exactamente cuáles de tus amigos roncan.
  11. Si después de todo un día caminando puedes saber a ojo y con precisión los kilómetros que has recorrido.senderista
  12. Si tienes un documento en el ordenador con todo tu equipamiento y su peso.
  13. Si subes siempre por las escaleras y te parece un entrenamiento cojonudo.
  14. Si a veces te confunden con un vagabundo.
  15. Si en todas las conversaciones acabas usando comparaciones con la montaña y el senderismo.
  16. Si el primer sitio web que lees todos los días es Traveling Tobe ;).senderista
  17. Si llevar el frontal por casa, en vez de encender la luz, te parece normal.
  18. Si las anillas de las vetas de madera de una mesa te recuerdan a curvas de nivel.
  19. Si después de un buen pateo vas a comer con los compañeros y devoráis todo lo que os ponen y os coméis hasta los hielos de las bebidas y las servilletas.
  20. Si te gastas 30€ en unos calcetines sin pestañear.
  21. Si te parece un mal menor el no ducharte en una semana.
  22. Si cada estación es tu estación favorita para salir al aire libre.
  23. Si salir a caminar por la noche te parece una opción interesante.
  24. Si puedes soportar el mojarte la cabeza en un río helado y hasta disfrutas con ello.
  25. Si tu vestuario lo determina el peso y las capas y no las modas (y acabas combinando colores imposibles…).
    senderista
  26. Si tu ropa de montaña supera con creces tu ropa “normal” y empiezas a llevar los pantalones de trekking para tu día a día.
  27. Si un día de lluvia te parece un buen día para salir a caminar.
  28. Si prefieres dormir en un saco que en una cama.
  29. Si al acabar tu excursión estás agotado, sucio y hambriento y te sorprendes diciendo: “¡Tengo unas ganas locas de repetir!”.
  30. Si siempre estás buscando nuevas posibilidades de alimentos para ir de excursión en el supermercado.
  31. Si te gastas más dinero en botas de montaña que en cualquier otro tipo de calzado.
  32. Si te encuentras a viejos amigos en las cimas de las montañas.
  33. Si pasas más tiempo leyendo blogs de extraños o foros de montaña en vez de las actualizaciones de Facebook de tus amigos.
    senderista
  34. Si eres capaz de convencer a unas cuantas personas de lo divertido que es caminar bajo la lluvia.
  35. Si eres capaz de recordar etapas de tu vida sólo mirando o recordando botas que habías llevado.
  36. Si sabes más de 10 usos para un rollo de cinta americana.
  37. Si guardas unas botas de montaña y bastones de trekking en el coche “por si acaso”.
  38. Si sueñas con unas nuevas botas o un GPS de montaña por las noches.
  39. Si a veces piensas que sería buena idea que te entierren con tus botas de montaña puestas.
  40. Si prefieres dormir en una tienda de campaña en vez de en una habitación de hotel.
  41. Si te pasas horas buceando por internet buscando nuevas rutas y senderos… en la oficina.
  42. Si te da pena tirar unas botas roñosas y destrozadas y mirarlas te traen tantos y buenos recuerdos.
  43. Si te lleva más tiempo decidir qué nueva tienda de campaña comprar que elegir un coche.
  44. Si empiezas a disfrutar comiendo las barritas energéticas, conoces 50 tipos de frutos secos y ya no te parecen comida para pájaros.
    senderista
  45. Si organizas un entierro cuando tienes que deshacerte de unas botas de montaña. “Es una gran pérdida. ¿Porque siempre se tienen que ir los mejores?”.
  46. Si para irte a la cama tu lectura es un libro de rutas, un mapa o alguna reseña.
  47. Si has pesado alguna vez tu… ropa interior.
  48. Si siempre sabes a qué hora sale y se pone el sol.
  49. Si la mayoría de tus libros tiene mapas.
  50. Si empiezas a repetir los senderos que has realizado en distintas épocas del año para ver “cómo evolucionan y cambian”.senderista
  51. Si conservas un montón de bombonas de “camping gaz” medio vacías con la esperanza de aprovecharlas algún día.
  52. Si sales para hacer una excursión de un día y te arrepientes de no haber traído equipo para pasar la noche.
  53. Si tu casa tiene dos habitaciones y una de ellas es para guardar el material de montaña.
  54. Si cuando ves un árbol a veces piensas en un lavabo.
  55. Si tienes calcetines que sólo usas para senderismo.
  56. Si para ti alguien con cordura es alguien que lleva un tejido resistente al desgarro y no alguien sensato.senderista
  57. Si hay días en que la gente puede olerte antes de que hayan sido capaces de verte
  58. Si a veces tus calcetines se mantienen de pie solos.
  59. Si una roca o cualquier lugar te parece un buen sitio para echar una siestecita.
  60. Si tu vida te cabe en una mochila.
  61. Si te sabes de memoria el nombre de todos los Parques Naturales de tu país.
  62. Si a veces te hace más ilusión encontrarte con una ardilla o una cabra que con una persona.
  63. Si alguna vez ya te ha pillado un tormentote en una cima con todo pelado, te has sentido como un pararrayos y has pasado miedo de verdad.senderista
  64. Si sabes que las ovejas suelen ser un blanco de los rayos de las tormentas ya que los atraen debido a que la lana se carga de electricidad estática con gran facilidad.
  65. Si miras con más frecuencia la previsión meteorológica que Twitter.
  66. Si saludas por su nombre a los guardas forestales.
  67. Si conoces más refugios que hoteles.
  68. Si te dicen que estás como una cabra y piensas… ¡ojalá! Qué gran animal y por qué sitios se mete…¡Qué envidia!.senderista
  69. Si planificas tus viajes en función de los senderos posibles y no de los monumentos existentes.
  70. Si tus bastones de trekking son tus mejores aliados.
  71. Si cuando oyes Star Trek te imaginas un “Trekking por las Estrellas”.

¿Quienes son Montañerosviajeros?

Un blog que está lleno de mochilas, botas, cuerdas, neoprenos y barro. De gente que trata de ser un poco más libre, salvaje y feliz. Y que intenta sorprenderse cada día…

Te gustará si eres un viajero activo e inquieto, enamorado de la naturaleza y de los deportes de aventura. O de la aventura sin hacer deporte.

Un blog que habla de:

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Montañeros Viajeros es naturaleza, viajes y aventura.

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–  Tendrás ideas, consejos y propuestas para realizar actividades en la montaña

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Viajes // Senderismo // Camping // Furgoneteo // Vías Ferratas

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Ahora te toca a ti… ¡Ayúdanos a completar la lista!

¡Esperamos que nos ayudéis a completar la lista y llegar, por lo menos, al nº 100!

Si tienes preguntas déjalas en los comentarios. Si no estamos en la montaña y tenemos conexión prometemos contestarlas.

¡Nos vemos en el blog, en un viaje o en la montaña!

Joseba Z. en Radio Euskadi hablando sobre Indonesia

Radio viaje Indonesia

Viajeros, viajeras, amigos y amigas de los viajes auténticos y sostenibles, mi nombre es Joseba Z y hoy os quiero quiero contar un montón de cosas sobre el mejor viaje a Indonesia que he organizado.

Lo vas a poder escuchar en audio, porque te presento la entrevista que Roge Blasco me hizo para el programa Levando Anclas de Radio Euskadi.

Indonesia, dices PARAISO y te quedas corto...

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Alucinaba cuándo Roge Blasco me llama y me pregunta si quiero participar en el programa.

Este programa de viajes era lo que yo escuchaba todos los Domingos por la tarde, desde que era pequeño, soñando con llegar algún día a conocer el mundo.

La gente que participa en Levando Anclas cuenta las historias de viajes más alucinantes que hay. Viajes reales, travesías, historias con gente local...

Desde los 6 años mi cabeza soñaba con viajar por el mundo, conocer los mares como hacía Jaques Cousteau...

Y lo conseguí...


Joseba Z presenta su viaje a Indonesia en el programa Levando Anclas de Radio Euskadi


Mi nombre es Joseba Z, ingeniero mecánico y guía de montaña, actualmente trabajo a tiempo completo ayudando a la gente a viajar más y mejor. SoyNomada es mi casa, mi trabajo y mi futuro.

Por supuesto, todo esto no sería posible sin el magnifico equipo que conforman Ainara y Carlos. 

Pero hoy estoy aquí para presentar mi paso por el programa Levando anclas, por tanto, allá vamos:

Aquí puedes oir la entrevista y más abajo lo vas a poder descargar para que lo escuches donde quieras. 


Disfruté mucho de la compañía de Roge Blasco aunque se nota que no estoy muy acostumbrado a hablar en la radio. 

Espero que te guste la aventura que cuento.

Comparando con otros viajeros que pasan por el programa Levando Anclas de Radio Euskadi, mis aventuras son muy modestas pero a mi me han aportado muchas cosas buenas y sobre todo muchos buenos amigos.

Quiero aprovechar para saludar a todo el grupo que viajó conmigo a Indonesia y darles las gracias por todo lo que ellos aportaron al viaje.

¡¡¡Pilar, Imanol, Andrea, Garbiñe, Iker, Arkaitz, Txaber y Saioa...Muchas gracias!!!


joseba Z

Andrea, Imanol, Txaber, Yo (Joseba Z.) Saioa (Mi novia 🙂 ) Arkaitz, Garbiñe e Iker en el templo de Borobudur, uno de los templos budistas más importantes del mundo. Se encuentra en la isla de Java, en Indonesia y es espectacular.

También puedes seguir mi proyecto viajero o apuntarte a uno de mis viajes haciendo clic en cualquiera de las redes que ves aquí abajo:

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Y a ti lector, lectora, alma viajera, decirte que todo lo que hay detrás de SoyNomada es sincero, apasionado, real. Es el trabajo diario de muchas personas que creen que es posible viajar sin límites y aportar un granito de arena para construir un mundo más igual, más feliz.

Espero que te haya gustado.  


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¿Para ti qué cualidades tendría el mejor viaje del mundo?


Responde a la pregunta de arriba en los comentarios.

Para nosotros es interesante saber lo que opina la gente. Así y solo así podremos mejorar para ofrecer unos viajes sin igual.

Y recuerda, el objetivo de cada uno de los viajes que aquí se muestran es pasarlo bien, ser felices y aprender. 

Sí, ¡viajando también se aprende! 


Elbrus, el volcán helado del Cáucaso

Caúcaso

El Elbrus, una montaña ideal para empezar a subir alturas. Muy bonita, toda de nieve y hielo y con una zona de aclimatación muy parecida a los Alpes.

¿Alguna vez has pensado en llegar a la cima del Elbrus ?

Yo lo hice, en el 2008 con 25 años y fue la experiencia que cambió mi vida. Gracias a Josu y a David tuve la oportunidad de vivir y sentir lo que era un viaje de verdad.

3 amigos dispuestos a escalar montañas por el Cáucaso y llegar al Elbrus, a la cima de Europa continental.

En este artículo te cuento la historia de este gran viaje y la transformación que supuso para mi. Al final del todo podrás leer algunos consejos sobre cómo aclimatar a la altura o cómo conseguir un viaje al esta magnifica montaña.

 

Un poco de cultura general sobre el Elbrus

El monte Elbrus es un estratovolcán durmiente situado en la parte occidental de la cordillera caucásica. Concretamente en Kabardia-Balkaria (Rusia), cerca de la frontera de Georgia, la cual, junto con los montes Urales marcan la frontera tradicionalmente aceptada entre Europa y Asia.

Ya está, no más, ¡no quiero que te aburras!

Te dejo con el artículo.

Y si te apetece organizar un viaje al Elbrus, mira al final. ¡¡Yo te puedo ayudar!!

Elbrus (Mingi Tau), el volcán helado del Cáucaso

Gracias a mis aitas, David y Josu, pude cumplir mi sueño, que no era simplemente escalar el Elbrus.

Mi sueño era compartir una gran experiencia con mis amigos y conocer a gente por el camino, ya sea en la montaña, o en cualquier lugar del mundo. — Joseba Zarraga Olabarrieta, Guía de montaña y viajes.

La oportunidad de escalar el Elbrus surgió tras haber conocido a Josu y a David en una salida a los Picos de Europa.

Yo ni siquiera había pasado por los Alpes. Todavía me faltaba práctica con el material técnico de invierno, pero ellos me acogieron como a uno más y en este magnífico viaje me enseñaron a ver que los sueños se cumplen de verdad.

Los glaciares que vi por primera vez, con sus grietas abismales, los paisajes, sus gentes…

La belleza del Elbrus visto desde el Pico del hambre donde estábamos aclimatando casi en solitario.

Me hicieron ver y sentir una de las cosas que más me atrae de la vida: La aventura y el hecho de recorrer lo desconocido.

En ese camino conocí lo distinta que es la vida fuera de nuestra casa y al mismo tiempo, lo duro que puede llegar a ser el día a día de las personas que viven en la montaña.

Viaje al Elbrus – Día 1: Bilbao – Madrid – Moscú

El viaje comenzó en Bilbao cuando los tres nos juntamos en el aeropuerto. Lo primero que gritamos emocionados fue:

¡Nos vamos al Elbrus!

Pesamos nuestro equipaje (una mochila grande + una mochila pequeña) y repartimos el peso.

– Una Mochila grande: 21 kg.
– Otra pequeña (equipaje de mano): 6 kg.

Volamos de Bilbao a Madrid (1h) y de Madrid a Moscú (5h 30min) con Iberia. Como el límite estaba en 23 kg facturados y 10 kg de mano, no tuvimos problemas.

Elbrus
De camino al Elbrus, meditando.

Viaje al Elbrus – Día 2: Moscu – Mineralnye Vody

Al recoger el equipaje es muy importante enseñar los resguardos de equipaje. Guárdalos hasta acabar el viaje al Elbrus.

En el aeropuerto de Moscú nadie habla inglés ni muestra el mínimo interés y en el avión que nos lleva a Mineralnye Vody casi tenemos que dar pedales para que vuele (risas).

Tras varias horas en el aeropuerto de Domodedovo (Moscú), tocaba volar a Mineralnye Vody, aeropuerto desde donde salimos al valle donde se encuentra el Elbrus. Concretamente a Terskol.

Utilizamos la compañía rusa S7 (Siberian Airlines), donde el límite de equipaje es de 15 kg de equipaje facturado y 5 kg de equipaje de mano.

  • Nos pasamos de peso, bastante además, pero llevábamos solo lo necesario para poder realizar la expedición al Elbrus.
  • Por eso escondimos/cargamos todo lo posible con nosotros sin pesarlo (incluidas las botas de expedición). 
  • Finalmente tuvimos que pagar unos 19 kg extra a 115 rublos por kg, lo que hace un total de 2,185 rublos a pagar entre tres. Unos 30€.

En Mineralnye Vody, a la salida del aeropuerto nos recoge nuestro taxista. Tenemos un viaje de 3h hasta Terskol con una carretera muy bonita según nos acercamos a las montañas. En ningún momento pudimos ver el Elbrus pero yo lo imaginaba durante todo el camino.

Este transporte lo contratamos desde casa, por internet. Esto es bueno ya que te permite salir del aeropuerto y no pelear con el transporte local.

Finalmente llegamos al hotel, donde el recibimiento es excepcional, con risas, méteo, explicaciones, ***kalashnikov, etc. incluidas.

Elbrus
Cogiendo fuerzas para realizar la buena aclimatación que nos permita escalar el Elbrus.

***Explicación Kalashnikov:

Entre risas, presentaciones, información…  el dueño del hotel nos preguntó si nos hacía falta gas para cocinar en el campo base.

Yo le respondí tan pancho:

-No, ¡hemos traído 7 bombonas de gas!

Eran las típicas bombonas pequeñas de montaña. Los necesitábamos para cocinar nuestra comida en la semana de aclimatación previa a la ascensión al Elbrus. También los necesitábamos para el campo base del Elbrus donde las temperaturas bajaban a -17ºC por la noche.

Un té caliente era dios en persona.

El tío flipó tanto que lo primero que hizo fue coger mi billete de avión, darle la vuelta y enseñarnos el dibujo que aparecía en el reverso.

Una bombona con un prohibido gigante en ROJO.

Entonces pilló confianza y bromeando nos decía:

-¡Basque Basque!
– jajajajajaj
-¡You are Basque! 

Con la bromita empezamos a hablar del tema,  el tío se emocionó, ya que estábamos cerca de la frontera de Osetia del Norte (que por cierto, más tarde contaré que entramos en zona de guerra) y él era un empedernido pro Osetia.

Así que tan pancho se fue al armario y nos sacó un rifle AK-42, o más conocido como Kalashnikov.

¡Bua!

empezamos todos a reír a carcajadas.

Y más risas…

¡¡Cómo pesaba el cacharro ese!!

Tenia hasta mira láser.

Elbrus
El dueño del hotel se emocionó y sacó una kalashnicov. Después empezamos a hablar de nuestro plan de aclimatación para el Elbrus.

Viaje al Elbrus – Día 3: Montañas. Semana de aclimatación

Tras desayunar fuerte, cogimos un taxi por 400 rublos que nos lleva hasta el campamento Shkhelda.

Allí registramos nuestra expedición (planning, miembros, etc.) ante los aburridos militares que custodiaban la zona.

Desde Terskol hasta Shkhelda había unos 40 minutos en furgoneta.

Desde aquí comienza la ruta que nos lleva hasta Green Hotel, una zona de acampada que dispone de agua potable y unas vistas impresionantes.

Empezamos cuesta arriba, con nuestras super mochilas y por no preguntar, seguimos el camino equivocado (hacia la derecha) hasta el inicio del glaciar Shkhelda. Llegar hasta allí nos llevó aproximadamente 1h 30min.

Elbrus
Viaje al Elbrus – Glaciar de Shkhelda

Tuvimos que deshacer el camino andado, caminar en la dirección correcta (hacia la izquierda), subiendo por un amplio camino hasta la base del glaciar de Green Hotel.

El paisaje impresionaba. Y más a mí que el mayor glaciar que había visto hasta entonces era el del Aneto.

Green Hotel – El campamento con vistas al Elbrus

Tras aproximadamente 2h 45min con el mochilón a cuestas llegamos a la explanada Green Hotel, donde instalamos el campamento base para los próximos días.

Se trata de un lugar para acampar excepcional, al pie del glaciar y con fuente. A lo lejos se divisan las cumbres del Elbrus.

Elbrus
Llegando al glaciar Shkhelda y al campo base para comenzar la aclimatación de esta expedición al Elbrus.

Hay basura, pero no llega a ser alarmante teniendo en cuenta que estamos en Rusia.

Preparamos el campamento, cenamos y tuvimos la oportunidad de disfrutar de unos paisajes impresionantes. Estábamos en un lugar excepcional, con poca gente acampada y muchísima ilusión por comenzar nuestra aclimatación para subir al Elbrus.

Viaje al Elbrus – Día 4: Ascensión bajo los relámpagos

Nos levantamos a las 4:30 de la mañana.

Yo estaba cansado y, para colmo, el tiempo pintaba mal, estaba lloviznando. Pero la ilusión que recorría mi cuerpo era mucho mayor que todas estas circunstancias adversas que rodeaban a este oscuro día…

• Llovía, pero poco.

• Hacía frio, pero poco.

• Estábamos 3 en la tienda y a penas pude dormir, pero me daba igual.

Para mi todo era positivo

¡¡excepto una cosa!!

– ¿Cómo que sólo hay dos galletas por persona?

Eso fue lo primero que dije cuando salí de la tienda…

Me dijeron que ese era el desayuno.

¡¡Menos mal que había café!!

Elbrus
Primer día de lluvia en nuestra aclimatación para subir al Elbrus.

Ascensión con vistas al Elbrus

Tras desayunar, iniciamos la ascensión hacia nuestra primera cima, el Viatau de 3,820m  y una dificultas de – 1B.

Comenzamos la ascensión por la izquierda del río, justo antes de llegar al glaciar. Había que subir por una morrena que quedó tras el deshielo del gigantesco glaciar que teníamos en frente.

El paisaje era alucinante y eso que no veíamos más que unos metros debido a la espesa niebla y la lluvia.

Pero a mi me daba igual. Era un chico de 25 años que soñaba con su primera gran cumbre. El Elbrus era casi un sueño hecho realidad. Pero era cauto porque con sus 5642m de y sin experiencia en altura, había muchas cosas que podían salir mal.

A la media hora yo ya estaba todo mojado, pero sólo por fuera, me salvó el dineral que dejé en comprar un buen equipo, que creo que es indispensable para aventurarse en la alta montaña.

Yo no sé qué pensarán otros, pero para mí la sensación de frío y el estar mojado es horrible, por eso creo que merece la pena gastar en equipo para prevenir situaciones que pueden ser de riesgo.

Así, bajo la espesa lluvia adelantamos a unos rusos que también estaban de expedición. No nos entendíamos, ni en inglés ni en ruso…pero no hacía falta.

Nos entendíamos por señas y siempre estaban presentes las sonrisas e intercambios de comida que llevábamos. Más tarde nos volveríamos a encontrar con ellos, pero eso ya es otra historia.

Al final llegamos a la cresta que llevaba a la cima. Casi impracticable por la lluvia y con precipicios a ambos lados.

Y llegaron los relámpagos…

Empezó a llover con más fuerza y los relámpagos no tardaron en llegar.  Caían tan cerca de nosotros que casi podíamos sentir la electricidad.

Aquí no había momento para el juego. Esto era peligroso.

Decidimos protegernos cerca de una pared desde donde veíamos los relámpagos caer en las cimas que teníamos al lado.

Llovía y casi nevaba, hacía mucho frío y estando quieto no conseguía calentarme.

Pero no podíamos salir, era demasiado peligroso. Estábamos protegidos, pero si salíamos, seríamos blanco fácil para esas luces tan poderosas.

Desde arriba veíamos a más gente tumbada en el suelo, cubiertos por plásticos esperando a que pasara la tormenta. Era gente que estaba aclimatando para subir al Elbrus. Franceses creo recordar.

Un grupo de franceses protegiéndose ante la caída de los relámpagos.

El espectáculo era igual de alucinante que peligroso y pasadas las 2 horas estábamos tiritando de frío. Pero las tormentas suelen pasar dejando paso a la tranquilidad y así comenzamos la bajada al campo base, habiendo llegado a los 3.700m y sin haber conseguido la cima.

Yo estaba contento, había respondido bien, estaba con fuerzas y más ganas si cabe para afrontar la ascensión a mi primer 4.000.

La aclimatación para afrontar con éxito la subida al Elbrus había empezado bien.

Primer record personal en altura y con ganas de subir más.

Secando todo lo mojado

Llegamos al campo base justo cuando comenzaba a despejarse el cielo y tuvimos la gran suerte de poder ver el Elbrus al fondo del valle.

El Elbrus, madre mia, que inmensidad.

Es increíble cómo pueden cambiar las cosas de un momento a otro.

En este caso, el tiempo y los últimos rayos de sol de la tarde nos permitieron secar toda la ropa y subir nuestra moral, dejándonos ver unos paisajes que bajo estas líneas os mostraré.

Después de sacar todo de la tienda, cambiarnos de ropa y organizar una liada increíble, pudimos cenar pasta: un plato para cada uno.

La típica pasta de sobre de la cual, 14 días después, acabaría hasta los…

Estaba toda la tienda fuera, secándose. La ropa mojada de la montaña y la húmeda que estaba dentro de la tienda.

Viaje al Elbrus – Día 5: El Pico del Hambre (4.000 m)

4:30 de la mañana y arriba, a preparar el desayuno (2 galletas príncipe y aguachirle de café con leche condensada).

La intención era subir al Pico Jantugan (3,991m – 2A).

Habíamos hablado con unos eslovacos (tipos duros) y ellos decían que saldrían antes que nosotros, ya que habían visto que la ruta era larga.

Elbrus
Preciosa ruta de ascenso. Al fondo, el Elbrus.

Tras andar casi una hora llegamos al glaciar donde nos pusimos los crampones. Yo nunca había andado en un hielo tan puro, las puntas de los crampones apenas entraban en el cristal, pero me sentía seguro.

Ascendíamos a buen ritmo, saltando profundas grietas y llegamos al collado del Jantugan en unas 3 horas.

Estábamos a 3.463 m. Aquí el glaciar se aplanaba dando acceso a diferentes montañas (Jantugan, Bashkara, Goumachi, etc.).

Elbrus
Collado de Jantugan. Al fondo el majestuoso cono del Elbrus.

Cambio de planes hacia el pico del hambre

Echamos un vistazo a lo que parecía la ruta de ascenso (cresta este) y nos pareció que la parte superior sería complicada para nosotros. Así que sacamos el mapa, la brújula y echamos un vistazo a las montañas de alrededor.

El paisaje era indescriptible. El Elbrus al fondo se alzaba majestuoso. No me lo podía creer. Estaba eufórico. Tenía una fuerza tremenda, me sentía bien, aclimataba bien.

¡Esto era un sueño!

He visto glaciares en la tele, pero estar aquí, pisar el hielo y saltar esas grietas es una pasada … Haga clic para Tweet
 

Elbrus
El Pico del Hambre, bautizado por nosotros.

La mole más lejana, aunque con varias grietas, parecía la más asequible de todas. Estaba al final del glaciar, y nos llevó unas 5h llegar a la cima.

Como no tenía nombre, la bautizamos como Pico del Hambre.

Podéis imaginaros por qué…

¡El hambre que teníamos era como para poner un nombre así a una montaña!

Elbrus
Últimos metros para alcanzar la cima.

El pico del hambre y el Elbrus de fondo

A mí personalmente, esta ascensión me gustó mucho. Quizás porque no había hecho algo así antes, no lo sé. La cosa es que disfruté y aprendí muchas cosas.

Así, tras 9 h llegamos al campamento. Yo estaba bastante cansado. Tuvimos tiempo de descansar y preparar la ruta del siguiente día.

Aquí, en el campamento, los eslovacos nos contaron que habían subido el Jantugan sin mayores complicaciones. Utilizaron varios pitones para hacer rappel en el descenso que nosotros no teníamos, así que elegimos bien nuestra montaña

¡¡¡y encima le pusimos nombre!!!

Elbrus
Precioso atardecer con el pico Jantugan al fondo

Viaje al Elbrus – Día 6: Pico Gumachi (3805 m )

Ultimo día de aclimatación, aunque habíamos pensado estar un día mas, tras el “Pico del Hambre”, nos dimos cuenta de que habíamos hecho los cálculos de comida bastante justos.

Así que, después de subir al Pico Gumatchi (3,805m – 1B) tocaba patear hasta abajo. En lugar de quedarnos una noche más en Green Hotel y bajar al día siguiente descansados.

Con esta idea comenzamos la jornada.

El espectacular amanecer me hacía pensar en lo a gusto que estaba, y en que merecía la pena sufrir tanto para ver estas montañas, para intentar la ascensión al Elbrus…

Normalmente esto es lo que piensas cuando empiezas o cuando ya estás descansando abajo. Porque el pensamiento durante la expedición es algo así como

‘‘¡¡Quién me mandaría hacer esto!! &%&!!!!$%&”.

Nos encordamos al inicio del glaciar, aunque evitamos las grietas subiendo por la ladera izquierda directamente hacia el collado del Goumachi.

En la subida alcanzamos a nuestros amigos rusos (que no hablaban ni gota de inglés, pero se comunicaban con nosotros por gestos y voluntad).

Como no, foto de rigor.

Elbrus
Espectáculo puro. Un amanecer de película.

En la ascensión al Goumachi la última parte nevada estaba muy inclinada, o al menos a mí me lo parecía. Yo no estaba muy acostumbrado a escalar en hielo pero disfruté mucho de esta parte de la subida.

Todo acabó en cuanto llegamos a la parte rocosa, a la última parte de esta subida que me había parecido impresionante y divertida, a la vez que dura. Aquí comenzaba lo malo, una subida en roca suelta y arena que caía cada vez que la pisábamos.

Eran unos 50 metros para arriba, y desde allí salimos a la última cresta que nos llevaba a la cima. En esta última parte tuvimos que colocar unas cuantas cintas según avanzábamos para no tener ningún susto.

Elbrus
Viaje al Elbrus. Semana de aclimatación en Gumachi. Al fondo el Mingi Tau, la montaña de las mil montañas, más conocida como el Elbrus.

La cima del Goumachi y la panorámica del Elbrus

Al final, tras 4 h 30 min, pudimos disfrutar de esta preciosa cima que nos dejaba ver el Pico del Hambre, el Viatau, y a nuestros pies, el campo base (Green Hotel).

Pero lo más impresionante, lo que a mí me tenía loco era la silueta del Elbrus que se alzaba 1.000 m por encima de todas las montañas del Cáucaso.

Solo pensar que en unos días estaríamos allí arriba me llenaba de fuerzas. Ese pensamiento de ”quien me habrá mandado hacer esto…” no funcionaba en mí.

¡Yo estaba a tope!

Evidentemente, esto no era así, era novato y una vez que bajamos al campo base y cogimos todo el peso me entro un bajón que casi me da algo…

Elbrus
Bajonazo, pajarón a la hora de bajar. Y no me extraña, solo desayunábamos una galleta principe con aguachirri de café y leche condensada.

Tras disfrutar de la cima y reponer fuerzas comenzamos la larga bajada hacia el campo base. Recogimos todos los bártulos y seguimos bajando hacia el campamento Shkelda, donde nos recogería el taxi hasta el hotel.

Tardamos unas 2h 15min en bajar por todo el valle y unas 11 horas desde que salimos de la tienda por la mañana.

Todos habíamos pensado lo mismo:

-Qué bien que hemos mandado un mensaje a Tatiana y nos espera un taxi para llevarnos al hotel (son otros 400 rublos).

Viaje al Elbrus – Día 7: Subida al campo base del Elbrus

La noche/ducha/cena/desayuno en el hotel no nos pudo venir mejor.

Aunque el hotel parecía en ruinas desde la calle (estaba en obras), el interior estaba perfecto. Las habitaciones eran limpias, amplias, cómodas y la cena así como el desayuno… delicioso.

Pensarás que es lo que dice uno cuando lleva 4 días desnutrido desayunando 2 galletas y cenando pasta…

¡¡pues no!!

La comida estaba realmente buena. 🙂

Elbrus
Jugando en unos cañones rusos mientras bajábamos a apuntarnos en el cuaderno de ascensión al Elbrus.

A pesar de la mala predicción del tiempo, decidimos prepararlo todo para subir hacia el Campo base del Elbrus (Diesel Hute).

Nos levantamos bastante pronto para poder preparar todo e ir a Terskol a comprar un par de cosas y alquilar un piolet y un par de botas de plástico para Josu y David.

¡Frescos como el primer día!

Compramos también 5 litros de agua para cada uno y las subimos como pudimos (recomendables).

Esto es importante

Antes de partir, dimos nuestros datos de expedición en la oficina de rescate.

Te piden muchos datos pero sobre todo las fechas de comienzo y final de la ascensión para que ellos controlen si bajamos dentro de plazo. Si no es así, lo tomarían como una emergencia.

Mochilón a cuestas y garrafón en mano, cogimos el teleférico más viejo, roto, y ruidoso que yo haya visto jamás. Y así comenzamos la subida al campo base del Elbrus. Concretamente al campamento Barrels (3,800 m).

El teleférico estaba lleno de turistas rusos que iban a pasar un ratito en el glaciar lleno de grietas.

La subida al campo base del Elbrus constaba de tres partes.

  • Teleférico ruidoso y viejo, pero cubierto.
  • Remontes tipo estación de esquí (imaginaros la situación para montarte con tu mochila gigante y una garrafa de 5 litros).
  • Lo mismo, pero tienes que salir del primer remonte corriendo para coger el segundo.
Elbrus
Remontes que nos llevan desde el final del teleférico hasta el campo 1 del Elbrus, el campamento Barrels.

¡Nos reímos mucho!

Cuesta 520 rublos ida y vuelta (en el rojo).

Merece la pena sacar todo de una vez, y guardar bien el ticket (aunque la última parte no abre si hace mal tiempo). Horarios aproximados:

• Subida 8h-17h.

• Bajada 10h-15h.

El mítico campamento Barrels, es el primer campo base del Elbrus, donde se quedan la mayoría de extranjeros.

Nosotros decidimos seguir hacia la zona de Diesel/Priut Hut. Sabíamos que había una buena zona (rocas) para poner la tienda.

Elbrus
Campamento Barrels. Campo base del Elbrus

Y os preguntareis qué hacen los turistas, normalmente rusos, subiendo hasta Barrels.

Penoso espectáculo en la base del elbrus

Los turistas suben para ver el inmenso glaciar. Un glaciar, a priori, feo.

Y digo feo porque por aquí suben las orugas llevando a los ‘montañeros’ que se alojan en Barrels hasta Pastukhova Rocks a 4.650 m.

Aunque no todos somos así.

Muchos somos buenos montañeros y tan sensatos como para ver que subir en una oruga la mayor parte de la montaña solo sirve para:

• Destruir el glaciar.

• Conseguir que el mal de altura por falta de aclimatación pueda ser fatal.

Subir por un glaciar en vehículo oruga = destruir el glaciar + mal de altura por falta de aclimatación Haga clic para Tweet

Elbrus
Penoso espectáculo nada más comenzar la subida al Elbrus.

Bien, ¡¡sigo con la aventura!!

Tardamos aproximadamente 1h 20min en subir hasta Priut Hut. Acomodamos nuestra tienda en un lugar con unas vistas increíbles.

Aquí sí que puedo decir bien a gusto la palabra INCREÍBLE.

  • Veíamos las 2 cimas del Elbrus.
  • El inmenso y este sí, virgen glaciar que en parte nos rodeaba.
  • Al fondo la cordillera del Cáucaso, con algunas de las montañas que pudimos subir mientras nos aclimatábamos. 
Elbrus
Impresionantes las vistas desde nuestro campamento. Preparando mentalmente la ascensión al Elbrus

El día que conocimos a Julia.

Qué chica más alucinante… Os cuento:

Mientras montábamos la tienda oigo…

-Hola, ¿de dónde sois?

Y allí estaba Julia, una chica de San Petersburgo que más tarde nos dejó alucinando por su fuerza de voluntad e historias que nos contó.

Lo primero que nos sorprendió fue que:

Esta chica hizo 3 viajes desde Barrels (donde te deja el remonte) hasta donde estábamos ¡¡para subir sus maletas y bártulos!!

-Pero Julia, ¿qué traes?  ¡¡Parece que vienes a pasar un año!!

-¡No un año no!

-¡¡Mi gustar dibujar!!

Traía hasta un trípode para poner los lienzos. Y mirad qué dibujos, os dejo un link:

Ver las fotos del Cáucaso de Julia

Mira los cuadros que dibuja Julia

Y bueno, hacía un frío de muerte, así que cenamos y nos metimos en el saco. Se congelaba hasta el agua dentro de la tienda a -19ºC. 

Elbrus
Las vistas desde nuestro campamento. A la derecha la cima más alta del Elbrus a 5.642 m.

Viaje al Elbrus – Día 8: Aclimatación en Pastukhova Rocks (4.650m)

La meta en ese momento era subir hasta Pastukhova Rocks (4,650m) para aclimatarnos.

Sabíamos que no era muy largo, así que nos levantamos sobre las 8 de la mañana.

A esta hora la temperatura era soportable, unos 9º bajo cero. Pero sólo el hecho de poner el hornillo con la cazuela y agua ya daba pereza…

Imaginaros el momento de salir del saco. Ese saco de plumas tan calentito y cómodo.

Pasabas de estar casi en pelotas a tener que vestirte en un segundo

Pues bien, conseguimos desayunar, esta vez más de 2 galletas cada uno.

Yo mismo me ocupé de llenar las mochilas de galletas. ¡Yo, personalmente!

Creo que del desayuno depende el óptimo estado psicológico que hace que las piernas y el cuerpo comiencen a funcionar. Así nos pusimos en marcha.

Elbrus
Ascendiendo a Pastukhova Rocks en el primer día de aclimatación a más de 4000 m

Josu y yo nos adelantamos porque las botas alquiladas (3 tallas más grandes) le estaban haciendo daño a David.

Pero este tío era fuerte y consiguió llegar hasta Pastukhova, donde pudimos disfrutar de unos paisajes…

Pastukhova Rocks – Aclimatando para llegar a la cima del Elbrus

Unos paisajes fascinantes y un cielo azul espléndido, a pesar de que las predicciones que nos dieron en el hotel no eran muy buenas.

Tardamos aproximadamente 1h 45min en subir y aquí la temperatura rondaba los -10ºC. Pero hacia viento, y esto hacia que la sensación térmica fuese de unos 14 º bajo cero.

Elbrus
Pastukhova Rocks en el primer día de aclimatación a más de 4000 m. El Elbrus más cerca que nunca.

Estuvimos bastante tiempo ahí arriba, yo nunca había subido tan alto y estaba alucinando.

También sorprendido, ya que no tenía síntomas por la altitud ni sentía nada raro. Sí que noté que el ritmo de subida no era igual que en Pirineos, pero me sentía bien, y con ganas para cuando intentáramos la cumbre.

De aquí bajamos directos al campo base donde comimos, hicimos agua para llenar las garrafas y conocimos a  Diana.

La historia de Diana

Diana era una ”señora” que conocimos junto a nuestra tienda de una manera un tanto diferente.

Yo me subí a una roca,  justo al lado de la tienda, para sacar unas fotos y allí estaba, al otro lado, tumbada.

Tomando el sol en pelotas (al mediodía el glaciar actuaba de espejo y hacía bastante calor. Tanto como para estar sin ropa tomando el sol).

¡Si estaba en pelotas!

-¡¡Menudo susto!!

Me subí a una roca al lado de la tienda para sacar unas fotos y allí estaba, tumbada al sol en… Haga clic para Tweet

Más tarde Julia nos contó que fue campeona del mundo de esquí alpino con la selección de Rusia.

Y no me sorprende.

Allí tenía sus esquís y su mono de esquiadora donde se podía leer ”RUSIA” en grande.

Encima venía ella sola.

Estas rusas estaban locas, pero a mí me gustan esta clase de locas. Gente decidida que hace lo que le gusta. ¡¡sin tener que esperar a nadie!!

La proeza de Julia que tardó 14 h en subir y bajar del Elbrus

Y después de conocer a Diana apareció Julia, a lo lejos, bajando el glaciar.

Bajaba por la ruta que llevaba al Elbrus.

-De donde vendrá…

Venia fatal, tambaleándose. Parecía agotada. Y no tardamos en saber donde había estado. Cuando llegó a nuestra altura dijo:

-Holaaa….

Y cayó al suelo de morros como una tabla cae cuando la sueltas.

Fuimos corriendo a ayudarla, estábamos alucinando y ella susurraba:

-Un poco de té…

-Quiero algo de té…

Así que preparamos un té, la metimos en la tienda y más tarde nos contó que había conseguido subir a la cima.

Ella ya había estado a 5.642m. Dijo que tardó 12 horas en subir.

Es alucinante. Porque eran ya las 6 de la tarde, así que en total tardó unas 17 horas en subir y bajar.

Bueno, estábamos alucinando y lo último que nos dijo antes de quedarse sopa fue…

-Es que tengo mucha fuerza de voluntad…

En una palabra, ÚNICA. Una tía única…

Un consejo de un guía de montaña

Creo que es peligroso hacer estas cosas, el hecho de ir tan al límite, porque si ese desplome lo tiene en el glaciar, quien sabe cómo habría acabado la cosa.

Pero la cosa es que subió, bajó y ahora estaba dormida.

Y nosotros hicimos lo mismo, cenamos y nos metimos a la tienda a eso de las 19:00 h.

Elbrus
Cuando el sol se metía, caía la temperatura a más de 17 ºC bajo cero. El té caliente nos decía que era la hora de ir al saco.

En cuanto se metía el sol, las temperaturas bajaban en picado y el saco era el mejor sitio para estar.

Encima, la mañana del día siguiente era el día D.

Decidimos subir a la cima del elbrus, así que pusimos la alarma a las 3 de la mañana.

¡¡Que emoción!!

Viaje al Elbrus – Día 9 : Elbrus W (5.642 m ) y Elbrus E (5.621 m)

Nos levantamos a las 3 de la mañana con todo preparado para atacar la cima del Elbrus.

El frío era acojonante. Tanto que me entraron ganas de cagar a 17 º C bajo cero. Era justo el mejor momento. Me fui al glaciar, hice un agujero, coloqué el piolet para sentarme y pprrfff.

30 segundos era el tiempo que tenía antes de congelarme. jajaja

Después de tomar el té de rigor, iniciamos la caminata. Eran  las 3h 45min y entonces consideraba ese día como el más importante de mi vida.

Íbamos pasando a gente en la oscuridad, y esquivamos dos snow-cats que subían para llevar a varias personas hasta Pastukhova Rocks (sin comentarios…).

Los Snow cats eran las orugas que subían por el glaciar.

Fue entonces cuando David empezó a estar mal de las tripas. Por eso bajamos el ritmo.

Tardamos unas 2h hasta Pastukhova, bastante más de lo esperado.

Elbrus
Amanecer en el día de cumbre. Un espectáculo sin igual que hay que vivir al menos una vez. Aviso, después engancha.

La dureza de una ascensión sencilla

A partir de aquí a David le entró el bajón, iba tocado, mientras yo y Josu subíamos sobrados.

Yo me adelanté un poco. Quería probar hasta dónde era capaz de llegar poniendo un ritmo fuerte.

Josu se quedó con David, le dio de comer, de beber y le marcó el paso. Subían hablando.

Menos mal, no sé si hubiera subido solo (eskerrik asko Josu).” — David.

Elbrus
Llegando al collado que separa las 2 cimas del Elbrus

A las 7.00 am estamos a 4.900 m, donde el camino tuerce a la izquierda hacia el collado de los dos picos. Allí esperé a Josu y a David.

Desde allí, a unos 5.100m, David nos dice que tiremos…

Hacia bastante frío y debíamos seguir sin parar, siempre con la vista en nuestro compañero David. Parece que se recuperó un poco, y todos llegamos casi a la par a la cima.

La sensación más alucinante de mi vida

Tardamos 6h 05 min en llegar la cima del Elbrus West (5.642 m).

La sensación fue indescriptible.

Imagina qué sientes cuando consigues un reto que parece imposible. Para mi entonces lo era, sin dinero, con poca experiencia en estas altas montañas…

Gracias a David y a Josu pude cumplir mi sueño, que no era simplemente escalar el Elbrus.

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Elbrus
La cima del Mingi Tau, el Elbrus, la más alta de Europa continental. Fue mi primera gran expedicion, un sueño hecho realidad y el comienzo de algo mas grande: Mendibideak y Travelingtobe.

Tras gozar de las vistas (me impactó el hecho de apreciar la circunferencia de la tierra) bajamos directamente al collado.

Allí Josu y yo decidimos tirar para arriba, hacia el Elbrus East (5.621 m).

David se sentía cansado y decidió bajar siguiendo a la procesión de gente que regresaba al campamento.

Tardamos unas 3 h más en subir y bajar de la 2ª cima del Elbrus.

Sobre las 3 pm estamos los tres de vuelta en la tienda.

De vuelta en la seguridad de la tienda

Era un momento especial para mi. Un momento que no hubiera vivido sin la ayuda de dos personas que me acompañaron y ayudaron. Esto merecía una celebración, así que preparamos un buen té caliente para comer con las galletas. Yo por si acaso, había llevado de más.

Pasamos la tarde hablando con Julia y Diana, recuperándonos del gran esfuerzo que supone subir una de estas grandes montañas.

Para mí fue un día especial que siempre recordaré.

Elbrus
Julia, Diana, Josu, David y yo. Disfrutando en el campamento.

Ahora animo a todo el mundo a que suba esta montaña. Muchas agencias ofrecen esta opción y, como no, ¡SoyNomada también! .

Viaje al Elbrus – Día 10: Bajamos del campo base para descansar unos días

El primer día de descanso de nuestro viaje fue un bálsamo para las piernas… Bajamos a Terskol.

La intención era devolver el material alquilado, des-registrarnos en la oficina de rescate y buscar un camping donde montar la tienda para darnos una ducha.

Teniendo en cuenta que de 100 habitantes solo dos chapurreaban algo de inglés, nos llevó un par de horas deducir que no había campings en el pueblo.

Por 500 rublos la noche cogímos una habitación con cuatro camas, a compartir con “mofetilla-marmotilla” (un siberiano un poco alocado).

Elbrus
Parece que no compramos nada, ¿verdad?

Aprovechamos también para llenar la mochila con todo tipo de jerséis de lana y bufandas. eran naturales, de muy buena calidad.

¡Qué gozada!

Esto hizo que a mí, en particular, no me entrase todo lo que tenía que llevar a casa. Por eso dejé mis viejas zapatillas de trekking en el balcón del hotel.

Aún así no fue suficiente, tendría que ponerme la ropa de montaña para ir en el avión.

Mis salchichas

Para acabar la tarde, decidimos ir a un súper a comprar algún vicio para llevar a la tripa.

David y Josu querían acabar la pasta que teníamos y yo compré unas salchichas un poco raras para hacer un buen bocadillo.

elbrus
Después apareció más gente.

Nos pusimos a cocinar en medio de la calle y enseguida nos rodearon los locales un tanto asombrados. No tardamos en entablar conversación, medio en inglés, medio en signos.

Recuerdo esas salchichas.

Las cociné con el hornillo y comí medio bocadillo, hasta que me di cuenta que algo fallaba…

Las había sacado de su envase, pero no les había quitado el plástico que las resguardaba…

Dicen que para el hambre no hay pan duro. Jajajja

Estas salchichas crujían de una forma muy rara…

Viaje al Elbrus – Día 11: Chegetkarabashi (3.461m)

Tras el día de descanso, y siguiendo el plan, tocaba una excursión a la montaña donde ‘todo’ el mundo sube para ‘aclimatarse’ antes de ir al Elbrus.

El el Chegetkarabashi (3,461m).

Subimos ligeros (con una mochila para los tres): agua, barritas y Gore-Tex.

El tiempo estaba nublado, incluso caía alguna gota de lluvia. El camino subía en zig-zag desde el pueblo de Cheget siguiendo la línea del teleférico.

Tardamos unas 3h 30min a paso muy tranquilo, haciendo una valoración del viaje y recordando grandes momentos.

    • Las salchichas.
    • Mis pesadillas a grito pelado.
    • “terrorist” y el kalashnikov.
    • Julia.
    • La corresponsal de guerra.
    • Mack.
    • La vaca electrificada.
    • El Pico del Hambre de 4.000 m o más.
  • Los “txomins con botijón” y compañía, etc.

Eran nuestras historias de viaje. Solo nuestras, las que habíamos creado.

Por eso este viaje fue para mí uno de los mejores de mi vida.

¡Qué bien lo pasamos!

Elbrus
Ascensión al Chaget de 3.461 m.

Viaje al Elbrus – Días 12, 13 y 14: Vuelta a casa

Se acabó la montaña. Cumplimos todos nuestros objetivos y estábamos felices.

Dedicamos el último día a caminar por el pueblo.

Visitamos varios mercados, donde regateamos para comprar algunos regalos y pósters (por cierto, ¿alguien los ha visto?)..

Y ya el día 13 comenzó la vuelta a casa.

Fue Andrew, el dueño de la agencia, quién nos llevó al aeropuerto de Mineralnie Vody

Había caravana y la conducción era temeraria. Tardamos unas 3h y media de sustos y risas.

Al entrar en el aeropuerto le ponen una multa porque el coche no tiene cinturones traseros.

Para acabar bien el viaje… jajjaja

Nos acompañó hasta el mismo mostrador, donde nos despedimos y pesamos los bultos.

Otra vez nos pasamos ligeramente, pero ya sin comida, sin gas y con las botas puestas (alguno hasta con los gallumbos en la cabeza) conseguimos no pagar ningún kg extra.

La primera historia del aeropuerto de Moscú

Con 8 horas de escala por delante algo había que hacer. Fuimos a comer algo y vimos un cartel que ponía bufet libre.

Nosotros entendimos que podíamos coger un plato y llenar todo lo que podíamos pagando siempre lo mismo.

¡¡¡bua!!!

Yo no dudé ni un segundo.

Cogí un plato y me hice un castillo.

Lo mismo hicieron Josu y David.

…..

70 € que nos tangáron por no entender bien cómo funcionaba el tema. ¡El precio era a peso!

Evidentemente no pudimos acabar todo lo que habíamos cogido.

La segunda historia del aeropuerto de Moscú

Pasaban las horas y yo estaba cuidando el equipaje mientras mis amigos dormían.

Entonces 2 chicas y su madre se sentaron a mi lado.

Empezamos a hablar. Eran de Turkmenistan y a mi me llamó la atención una cosa. La dentadura de la madre era toda de oro.

elbrus
La madre de la dentadura de oro.

Hablamos durante horas e incluso compartimos e-mails y direcciones.

Nunca volvimos a contactar…

Pero hoy, re-escribiendo esta historia he pensado en buscar los papeles de aquél viaje y escribir a esta maravillosa familia. Siempre me acuerdo de ellos y creo que sería bonito contactar otra vez.

Elbrus
Esta chica era la hija de aquella mujer. Estudiaba en Londres.

Así pasaron las horas, llegamos a Madrid y contamos con los dedos el tiempo que nos quedaba para llegar a Bilbao y dar un abrazo a los nuestros.

¿Quieres organizar tu propio viaje al Elbrus?

Entonces tienes 2 opciones.

1. Si quieres viajar al Elbrus por tu cuenta o con los tuyos, te ayudamos a organizar el viaje.

2. Si quieres viajar con un grupo, mira el viaje que vamos a preparar.

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